Un numeroso grupo de rotarios del club, encabezados por su actual presidente Alejandro Escribano, se trasladó al domicilio de la familia Falcó, encontrando reunidos a todos sus miembros para dar la debida acogida a la comitiva y celebrar el acontecimiento.
Con su habitual buen humor, Luis Falcó advirtió ante los fuertes abrazos que fue recibiendo "cuidado, no apretéis mucho que estoy acorazado"...
Una vez en el salón de la casa, Alejandro Escribano le ofreció una placa homenaje conmemorativa de su eficaz labor en la fundación del club hace 25 años. También se dio lectura del acta del Club que, con fecha 11 de enero, nombra a Luis Socio de Honor del Rotary Club Valencia-Centro.
A partir de ahí, Luis Falcó tuvo palabras para todos los asistentes; desde los más veteranos Antonio Sánchez Ariño, Joaquín Sáez Merino, Alejandro Escribano, Nassio Bayarri, Pedro Cámara, Luis Donderis, Juan Bauzá, Antonio Luque, José María Zaragozá, hasta los que se asociaron más adelante Juan José Murria, José Luis Gil y los de reciente incorporación. Con todos ellos compartió recuerdos y anécdotas de tan dilatado y rico historial rotario. Al poco de intercambiar sus memorias, Luis Falcó hubo de permanecer callado al tener un auténtico ataque de emoción que fue compartida por todos.
El acto sirvió para constatar que esa era una de las virtudes y transcendencia del ser rotario. Si hay algo que ennoblece a una entidad es el poder hacer balance, transcurridos unos años, de toda su historia y, echando la vista atrás, asumir los aciertos y los errores de toda su trayectoria en pro de la sociedad valenciana y ayuda a los necesitados y marginados del mundo, todo ello según sus posibilidades que han sido muchas. Hubo un recuerdo para los ya desaparecidos; Luis Arcas, Filiberto Crespo...y hasta una foto con los octogenarios del club: Antonio Sánchez Ariño, Joaquín Sáez Merino y el propio Luis Falcó. A ellos se unió el presidente Alejandro Escribano, que reivindicó su 'mayoría' de edad y naturalmente todos los presentes quisieron hacerse una foto con el matrimonio Falcó. Si hay que resaltar una faceta humana del homenajeado es sin duda su devoción y pasión por la familia, reunida para la ocasión, y más aún el gran cariño y amor que todos ellos le profesan. Indudablemente, su mejor suerte y la fortuna de su vida.
La despedida no fue un adiós, sino un hasta luego, hasta pronto, porque ha de repetirse ese encuentro y esa tertulia improvisada que nos llenó de satisfacción a todos. ¡Luis enhorabuena por ser nuestro maestro y guía en el Rotary y con tus lecciones de vida y amor! ¡Te queremos!